Ribera del Tinto

El Tinto es un río  que discurre a lo largo de la provincia de Huelva, nace en Nerva en la sierra de Padre Caro y tras recorrer toda la sierra de Huelva llega hasta la Ría de Huelva donde desemboca junto al  río Odiel, formando la Ría de Huelva. Cuando hablamos fotográficamente sobre él, todos pensamos en las singulares formaciones que aparecen en las orillas como consecuencia del enfriamiento de la escoria y residuos mineros, así como la singularidad de sus aguas, sus colores característicos por el ph ácido de sus aguas debido a la actividad minera, pero vamos a centrarnos en un lugar muy diferente a lo que conocemos, su desembocadura, concretamente  río arriba entre los municipios de Palos de la Frontera, Moguer y San Juan del Puerto que es la zona donde llevo trabajando varios años. Son marismas mareales lo que hace que las grandes mareas del año dejen pequeñas charcas donde poder ver una gran variedad de avifauna gracias al paso migratorio de limícolas. La vegetación predominante esta compuesta fundamentalmente por especies adaptadas a esta gran variabilidad en el grado de salinidad del agua, destacando entre ellas las Espartinas y Salicornias. Otro de los atractivos para la avifauna son las pequeñas charcas de agua dulce, provocadas por los sobrantes de regadío de cultivos, donde podemos encontrar grandes concentraciones de larvas, lugares ideales para alimentarse y para sus aseos diarios.

IMG_2666

Desde que empecé a fotografiar la avifauna de la Ribera del Tinto jamás me esperaría lo que puede dar una zona tan degradada por la mano del hombre, pues en una sesión fotográfica en una pequeña charca de treinta metros cuadrados, podemos fotografiar más de diez especies a la vez y más de cuarenta especies en el transcurso del verano. Zona de cría de Alcaravanes, Tarros Blancos, Mochuelos, Alcaudones, Cigüeñuelas, Chorlitejos, Lechuzas, Abejarucos…. En la época de invernada podemos ver desde los coloridos Pechiazules a la magestuosa Águila Pescadora o exótico Elanio Azul,  Grullas, Ánsares… He publicado en distintas webs pequeños reportajes sobre algunos de los mágicos lugares donde e podido disfrutar de su biodiversidad, por ejemplo: el arroyo de los Abejarucos, lugar donde click here año tras año una pequeña colonia llegan desde el continente vecino a criar sus descendientes.

El Charco de la Peste es zona de Pechiazules, donde un nutrido grupo hacen de él su cuartel de invernada. Es una pequeña charca de agua dulce producida por un afloramiento del freático, a la que desgraciadamente unen sus aguas vertidos producidos por la viviendas cercanas. Esas aguas con un alto contenido en materia orgánica crean un entorno en el que proliferan multitud de larvas de pequeños insectos. Es muy común fotografiar Bisbita Ribereño Alpina, Archibebe Común, Agachadiza, Tarabillas, Lavandera Blanca, Chorlitejo Chico, Rascón Europeo…

La parcela de Pablo, lugar donde año tras año una familia de Mochuelos se adueñan de sus Olivos para establecer su lugar de cría, la gran cantidad de insectos y pequeños nicromamíferos hacen de este lugar una zona de cría inmejorable.

La casa de Candiles es una parcela al borde de la marisma donde podemos encontrar una construcción ya en ruinas donde poder observar a la enigmática Lechuza, a la vez en un pequeño acantilado cercano Mochuelos y Cernícalos crían habitualmente.

La Charca quizás fue el gran descubrimiento de la Ribera del Tinto ya que en sus dulces aguas se pudo fotografiar a más de 40 especies distintas de aves. Pequeña laguna de agua dulce donde se concentraban una infinidad de limícolas para su aseo diario. Esta charca debido a un cambio en el curso del arroyo cercano del que se nutría de desgraciadamente se secó hace ya varios años.

La parcela del Lobito, lugar de Alcaravanes e invernada cientos de Ánsares, es la zona más alta de la Ribera del Tinto y al no llegar el agua de las mareas del río hacen un lugar inmejorable para la cría de Alcaravanes.

La laguna estacional de los Jimenos donde las Cigüeñuelas se adueñan de sus aguas mientras estas permanecen.

El cruce de la cuesta de la Pila, coto de caza de Elanios y Ratoneros. Un sin fin de pequeños lugares que hacen de este olvidado rincón de Huelva “un tesoro a la vista de cualquiera pero oculto a todo”.

 

Las fotografías en este reportaje han sido realizadas con las correspondientes autorizaciones de la Junta de Andalucía.